A pesar de meses absorta de blog, seguís permaneciendo en mi recuerdo y corretean mil mariposas por mi estómago cuando pienso en vosotros y en los bonitos comentarios que acompañaron los infinitos zapatos de tacón de Gipsy Rose. Junto a vosotros sus actuaciones en el escenario brillaron mucho más y pudo convertirse en la estrella principal del corazón del Doctor Egoiste.A día de hoy quiero visualizarla en sus brazos, en aquel convento de diez habitaciones que restauró y convirtió en un hotel con encanto para parejas enamoradas.
Los días pasan muy rápidos y Fabiana, Lucilda, Javichu y compañía siguen junto a ella... porque son familia y ya no sabrían vivir los unos sin los otros.
Puede que de vez en cuando, aquellas luces de escenario que acariciaban su piel cada noche... le ronden con la idea de secuestrarla para volver a verla vestirse de ninfa nocturna y a pasearse unicamente envuelta en un feliz marabú violeta...
Es entonces, cuando rescata las canciones de Miranda! y le hace un pase privado al Dr. Egosite mientras le susurra al oído que nunca, nunca, nunca... se separará de su lado. Y eso, que a ella... los nuncas, nunca le han gustado.
4 comentarios:
Por fin vuelves. Te extrañamos (al menos yo)
No me lo puedo creer! que alegría me he llevado al ver tus letras! No nos vuelvas a dejar que, aunque ya tienes a tu familia, nosotros también lo queremos ser y queremos acompañarte en tus ratos de tecleo en el ordenador! Feliz regreso.
Yo me quedo con que Gipsy ha encontrado su sitio y la calma que quería.
Si algún día me animo iré a su casita a pasar unos días.
Abrazos
Gipsy Rose encontró su sitio... y a mí me gustaría seguir encontrando tus palabras, aunque sea de vez en cuando ^^
Hasta cuando desees ;)
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